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Los blancos de Rioja ya no son una sorpresa. Son una realidad.

Cada 4 de agosto se celebra, de forma oficiosa, el Día Internacional del Vino Blanco. Una fecha perfecta para mirar hacia una realidad, la de los vinos blancos de Rioja.

Porque sí, Rioja es una tierra reconocida internacionalmente por sus vinos tintos. Pero quien piense que ahí termina la historia se está perdiendo una parte importante de nuestra denominación.

Los vinos blancos de Rioja viven uno de sus mejores momentos. En las Bodegas de Logroño esta evolución se vive de ocho maneras diferentes, ocho propuestas que demuestran la riqueza y diversidad que hoy ofrecen los blancos de Rioja.

Hay vinos que forman parte de la memoria de varias generaciones. ¿Quién no conoce Diamante, el vino blanco embajador de Rioja en el mundo desde hace más de 135 años? En Bodegas Franco-Españolas, la tradición de los blancos sigue muy viva, demostrando que un clásico puede seguir sorprendiendo con el paso del tiempo.

La también centenaria Marqués de Murrieta, ha contribuido a situar los grandes blancos de la denominación entre los más elegantes y prestigiosos del país y del mundo. Su apuesta por los vinos de guarda demuestra que un blanco puede ofrecer complejidad y una extraordinaria capacidad de evolución.

Pionera en viticultura ecológica en Rioja, Viña Ijalba refleja una forma diferente de entender el viñedo a través de variedades autóctonas como la Tempranillo Blanca, la Maturana Blanca o la Viura, elaborando vinos respetuosos con el entorno y profundamente ligados al territorio.

La visión más contemporánea de los blancos llega de la mano de Campo Viejo, con vinos jóvenes, frescos, equilibrados y accesibles que acercan este estilo a nuevos consumidores sin renunciar a la calidad.

En Ontañón, la creatividad forma parte de la identidad de la bodega. Sus blancos, nacen del respeto por las variedades tradicionales y de una elaboración cuidada que busca expresar el carácter propio de Rioja desde una perspectiva muy personal.

La larga trayectoria de Bodegas Olarra también tiene su reflejo en los vinos blancos, donde elegancia, equilibrio y versatilidad se unen para ofrecer vinos gastronómicos pensados para disfrutar alrededor de la mesa.

Con un proyecto tan familiar como personal, Arizcuren demuestra el enorme potencial de las viñas viejas y de una viticultura basada en el conocimiento del viñedo. Una interpretación singular de los blancos de Rioja que pone en valor el patrimonio vitícola de la región.

Incluso, Marqués de Vargas que ha construido su prestigio alrededor de los grandes vinos tintos de Rioja, la experiencia que ofrece al visitante permite descubrir también otros grandes vinos blancos del grupo, enriqueciendo aún más el recorrido enoturístico.

Visitar las Bodegas de Logroño es recorrer ocho formas diferentes de interpretar el vino, ocho historias y ocho experiencias que invitan a mirar Rioja desde otra perspectiva.

Este Día Internacional del Vino Blanco es una magnífica excusa para hacerlo. Porque los blancos de Rioja ya no son una sorpresa. Son una realidad.

Aquí el vino es capital 🥂