Coincidiendo con el Día Mundial del Enoturismo, que se celebra el segundo domingo de noviembre, en las Bodegas de Logroño hacemos balance de un año que confirma la fortaleza del enoturismo en la capital riojana. La calidad, la profesionalización y el crecimiento del turismo internacional siguen marcando la tendencia, mientras que el visitante nacional muestra un comportamiento más prudente ante la situación económica general.
En conjunto, nuestras ocho bodegas: Campo Viejo, Franco-Españolas, Marqués de Murrieta, Ontañón, Olarra, Ijalba, Arizcuren y Marqués de Vargas hemos recibido más de 80.000 visitantes en 2025, consolidando a Logroño como uno de los destinos urbanos de enoturismo más destacados del país.
Vemos cómo el visitante actual busca autenticidad, sostenibilidad y contacto directo con quienes elaboramos el vino. Las catas personalizadas, los wine bars y los eventos culturales son las propuestas que más crecen, junto con las experiencias gastronómicas y las actividades en viñedo.
Desde Marqués de Murrieta destacan que “cada vez recibimos un visitante más experto, que valora la diferenciación y la calidad”, mientras que en Campo Viejo observan “la irrupción del público joven y del visitante internacional, que encuentra en Logroño una combinación perfecta de vino, cultura y ocio”.
En Ontañón, pioneros en el desarrollo de experiencias enoturísticas, subrayan “el interés creciente por propuestas que integren arte y vino. La diferenciación es la clave”. En Viña Ijalba notan que “el visitante busca experiencias inmersivas, que le hagan partícipe del proceso y de la filosofía de la bodega”.
El enfoque artesanal de Arizcuren, en pleno centro de Logroño, confirma que “el enoturismo se ha convertido en una tendencia transversal: cada vez más gente viaja para conocer la cultura del vino, incluso aunque no sea aficionada”.
Desde Marqués de Vargas, que mantiene una afluencia estable y selecta, explican que “nuestro público busca experiencias exclusivas y personalizadas, centradas en la cultura del vino, el paisaje y la sostenibilidad. Más que la cantidad, valora la autenticidad y la singularidad”.
En Olarra señalan “la estabilidad del visitante nacional y el crecimiento del turismo internacional organizado”, mientras que en Franco-Españolas remarcan “el avance del visitante internacional, que ya representa un peso significativo y aporta un perfil más interesado por la historia y la autenticidad”.
Como recuerda Elena Pilo, portavoz de la Asociación de Bodegas de Logroño, “la fortaleza de Logroño está en su diversidad. En una misma ciudad conviven estilos de vino, arquitecturas y experiencias muy distintas, todas unidas por la profesionalidad y la hospitalidad del sector”.
Añade además que “el sector bodeguero está haciendo su parte, profesionalizando la oferta y generando actividad económica todo el año, pero necesitamos un respaldo institucional más firme y una estrategia de promoción coherente que refuerce tanto el atractivo internacional como la conexión con el visitante nacional”.
El balance de este año nos confirma que el enoturismo en Logroño es diverso, sólido y en crecimiento, y que la clave del futuro pasa por seguir colaborando entre bodegas, administraciones y agentes turísticos para mantener viva la cultura del vino en nuestra ciudad.
Aquí el vino es capital
Bodegas de Logroño está integrada en la Federación de Empresas de La Rioja y cuenta con el apoyo del Gobierno de La Rioja y del Ayuntamiento de Logroño.