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El enoturismo en Logroño en el Día Mundial del Turismo

Coincidiendo con el Día Mundial del Turismo, desde la Asociación de Bodegas de Logroño hacemos balance de la situación actual del sector. El enoturismo se ha consolidado como una de las principales motivaciones de quienes visitan la ciudad, aunque no está exento de retos.

Tal y como explica Elena Pilo, portavoz de la Asociación de Bodegas de Logroño y directora de Vino & Experiencias en Bodegas Franco-Españolas, los meses de verano han dejado sensaciones encontradas: una menor afluencia de visitantes y un gasto más contenido de lo esperado. En el caso concreto de Bodegas Franco-Españolas, una de las ocho bodegas de la ciudad, las cifras ilustran esta tendencia: en julio y agosto se registró una caída en el número de visitantes respecto al año anterior, mientras que la facturación logró crecer gracias a un reajuste de precios y a la diversificación de propuestas.

El perfil del visitante se mantiene estable —personas de entre 35 y 55 años que viajan en pareja, familia o con amigos—, pero con un cambio significativo: en esta bodega, el turismo internacional se duplicó con respecto a 2024, llegando a representar el 30% de sus visitantes de verano. Por el contrario, la demanda nacional mostró un retroceso, aunque con una mayor diversidad de procedencias. Datos que comparten las ocho bodegas de Logroño.

Más allá de la casuística individual de cada bodega, la portavoz de la Asociación destaca un factor común: la presión de los precios récord del alojamiento en destinos de gran demanda. Este contexto ha provocado una contención en el gasto de los turistas y, en el caso de La Rioja, un destino de paso, la reducción de estancias y consumos se nota con fuerza.

Un otoño que devuelve la confianza

Si bien septiembre comenzó con más calma de la habitual, las bodegas confían en que el recién llegado otoño marque un punto de inflexión. Los meses de octubre y noviembre son tradicionalmente los de mayor afluencia, concentrando alrededor del 30% de las ventas anuales en el sector. La vendimia, la explosión de color en los viñedos y la posibilidad de vivir experiencias inmersivas en contacto con el vino convierten al otoño en la estación más atractiva del año para el enoturista.

El perfil de visitante seguirá siendo mayoritariamente nacional, procedente sobre todo del País Vasco, Madrid, Barcelona y comunidades cercanas, aunque el peso del público internacional mantiene su tendencia al alza. Y lo que buscan está claro: conocer bodegas, disfrutar de la gastronomía y adentrarse en el paisaje, participando en experiencias ligadas a la vendimia como cortar uva, pisarla o presenciar la mesa de selección en pleno funcionamiento.

Retos de futuro

La portavoz de la Asociación recuerda que, más allá de los datos particulares de cada bodega, es importante analizar con rigor los resultados y evitar mensajes triunfalistas que no reflejen la realidad del sector. El enoturismo en Logroño necesita una estrategia clara y estable de promoción que ponga en valor tanto el turismo internacional como el nacional, que sigue representando el 70% de los visitantes.

“El otoño nos ofrece buenas perspectivas, pero no podemos olvidar que es necesario planificar con visión a medio plazo si queremos consolidar el éxito del enoturismo en nuestra región”, concluye Elena Pilo.