Los duendes del vino obran su magia, bodega mediante, durante el otoño. Custodian las viñas, protegen las vendimias y ya, con la uva en sus manos, es el momento de convertir el mosto en vino. Una alquimia que bulle en los alrededores de la ciudad para completar un plan idílico para disfrutar del vino con los cinco sentidos visitando las Bodegas de Logroño.
De castillos y nobleza; de vanguardia ecológica y de arte; de historia y cúpulas que Brunelleschi habría firmado… Logroño se rodeó con algunas de las bodegas más señeras de Rioja con alternativas para todo tipo de públicos muy a mano.
Así introduce Viajes National Geographic un bonito reportaje sobre las ocho bodegas de Logroño, que puedes leer completo aquí